De ‘Urgencia responsable’ a ‘T-Urge’: así se idea una app de salud

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Resumen

Una aplicación para dispositivos móviles que pretende luchar contra la saturación en las urgencias hospitalarias ha conseguido el Premio General del II Hackathon Nacional de Salud, el mayor evento de programación en España en el campo sanitario, donde se presentan soluciones tecnológicas enfocadas a mejorar la calidad de vida de los pacientes o a facilitar la práctica de los profesionales sanitarios. La idea y el prototipo que convencieron al jurado sobre más de 30 finalistas fueron desarrollados por Inneva Pharma, pequeña empresa dedicada a crear soluciones innovadoras en el campo de la salud, con aplicaciones a la formación, la comunicación y el marketing.

Rocío Molina es socia fundadora de Inneva Pharma. Estudió Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció en la especialidad de Química Orgánica. El doctorado en Oncología le permitió satisfacer dos de sus pasiones: la investigación y la enseñanza. Durante los años de elaboración de su tesis impartió clases de Química Orgánica y prácticas de Laboratorio a estudiantes universitarios. Después dio el salto a la industria farmacéutica, donde ha desempeñado diferentes puestos orientados al campo de la formación y comunicación, tanto de profesionales sanitarios como de empleados. Pasó por varias empresas y organizaciones del sector, con culturas y visiones diferentes, logrando posiciones de responsabilidad en departamentos de Marketing, Médico, I+D y Formación. En 2013 cofundó Inneva Pharma, enfocada en la búsqueda de soluciones novedosas y tecnológicas para las necesidades del sector de la salud.

Javier Regueiro

Socio fundador de Innerva Pharma

Javier Regueiro es socio fundador de Innerva Pharma. Estudió Informática de Sistemas en el Instituto Cuatro Vientos. Poco a poco sus pasos se fueron encaminando hacia la animación y la imagen, especialmente a través del MAISCA (Master of Art in Image Syntesis and Computer Animation) en la Universidad de las Islas Baleares. Su trabajo en el programa de televisión “Redes”, con Eduard Punset, fue determinante para desarrollarse en la animación 3D de forma profesional y para abrir la puerta a la divulgación científica. Ha colaborado con agencias de publicidad, productoras de vídeo, organizaciones sanitarias e instituciones académicas, creando contenidos médico-científicos en 3D. También ha puesto en marcha distintos proyectos profesionales relacionados con la animación médica: Divulga 3D, dbloop Work área o Alterna 3D.  Con una trayectoria de más de diez años como generalista 3D, en 2013 emprende el más sólido de sus proyectos, Inneva Pharma, donde coordina la producción de soluciones tecnológicas para el sector socio-sanitario: animación 3D, aplicaciones para móviles, realidad aumentada.

Desde que el equipo de Inneva Pharma presentó su propuesta al concurso de ideas previo al Hackathon Nacional de Salud, el pasado mes de mayo, muchas personas nos han planteado la misma pregunta: “¿Realmente creéis que una aplicación puede evitar la saturación de los servicios de urgencias?” Hablamos de profesionales sanitarios, médicos y enfermeras que cada día viven la presión asistencial enfundados en sus batas blancas, y también de muchos ciudadanos que han sufrido como pacientes o como acompañantes interminables horas en las salas de espera [4]. El problema del colapso de las urgencias hospitalarias conlleva estos dos efectos: la frustración de los profesionales y la impaciencia de los usuarios. Pero además supone que la Administración emplee unos recursos limitados en atender a pacientes en consultas que son más caras de lo necesario.

Figura 1. El equipo de Inneva Pharma recoge el Premio General del II Hackathon Nacional de Salud.

El problema del colapso de las urgencias hospitalarias conlleva estos dos efectos: la frustración de los profesionales y la impaciencia de los usuarios

Por eso, en Inneva Pharma dábamos la vuelta a la pregunta inicial -si una app puede ayudar a mejorar los flujos de asistencia- y la reformulamos de la siguiente manera: ¿Realmente teniendo una necesidad tan claramente detectada y conociendo la tecnología necesaria, podemos dejar de intentarlo? Así nació la idea de la aplicación “Urgencia responsable”, luego definida como “T-Urge”, ganadora del Premio General del II Hackathon Nacional de Salud.

Figura 2. El equipo de Inneva Pharma, durante el maratón de programación.

1. El planteamiento

La Administración emplea periódicamente abundantes recursos públicos en fomentar entre la población un uso responsable de las urgencias. Lo hacen los gerentes de hospital o los consejeros autonómicos de Sanidad con mensajes al final de las ruedas de prensa de balance de actividad o con campañas, casi siempre consistentes en cartelería y cuñas emitidas por la radio. Pero hasta el momento no han logrado incidir en la raíz del problema: Dos de cada tres pacientes que acuden al servicio de urgencias del hospital no deberían ir allí, porque su problema podría ser resuelto con otros recursos, en la mayoría de los casos mucho más rápidamente [6].

La Administración lo tiene perfectamente asumido. El propio Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad dice en su página web: “Las visitas innecesarias a los servicios de urgencia hospitalarios de casos que podrían ser resueltos en otros niveles asistenciales, constituyen un importante problema para el Sistema Nacional de Salud”.

Figura 3. Recursos asistenciales para las urgencias sanitarias.

¿Y cuáles son esos otros niveles? Existen servicios de urgencias en los ambulatorios, en los centros de salud rurales, el 112 donde comunicar emergencias y, en la mayoría de las comunidades autónomas, un teléfono 061 donde podemos consultar a un profesional sanitario en caso de encontrarnos mal. ¿Por qué no los usamos? Pues según el Barómetro Sanitario 2016 [3], encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el Ministerio de Sanidad, el 40% de la población no va al centro de salud fuera de horario de consulta porque no está su médico de cabecera, el 35.8% cree que el Hospital tiene más medios, y el 1.6% dice que no conoce las urgencias de Atención Primaria. En definitiva, casi 8 de cada 10 personas tienen creencias equivocadas o desconocimiento total sobre los recursos asistenciales.

De hecho, muchos se sorprenderían al saber que una gran mayoría de los que acuden a la Atención Primaria fuera de hora, solventan su dolencia sin necesitar ir al hospital. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid un 92.6% de los pacientes atendidos en urgencias del centro de salud vuelven a su casa con la incidencia resuelta, y en los centros rurales el porcentaje se eleva hasta el 94.2% (datos del año 2010). En definitiva, que solo entre un 6 y un 7 por ciento son derivados a los hospitales para una evaluación más exhaustiva.

¿Y qué ocurre en las urgencias de los hospitales cuando llegamos con nuestro malestar? Allí los profesionales sanitarios realizan una clasificación, el llamado triaje, que evalúa la gravedad y la urgencia, lo que determinará la rapidez con la que seremos atendidos [5]. Estos niveles se representan con cinco colores: rojo para la resucitación de atención inmediata; naranja para la emergencia; amarillo para la urgencia, verde para la urgencia menor, y azul para la no urgencia.

Figura 4. Representación gráfica de los pacientes que acuden a las urgencias hospitalarias clasificados según su nivel de urgencia y gravedad.

En nuestra presentación en el Hackathon mostrábamos la imagen de una sala de espera colapsada en la que la mayoría de los pacientes estaban pintados de verde o de azul, muchos de ellos mayores con enfermedades crónicas y niños con padres obsesivos, por no decir neuróticos. Explicábamos que los pacientes rojos y los naranjas no estaban en la sala de espera, sino en boxes, atendidos de forma inmediata o en unos minutos. La pregunta es evidente: ¿Y si pudiéramos eliminar de la sala a todos estos verdes y azules, que son los que no necesitan estar allí?

2. La propuesta

La premisa en la que se basa Inneva Pharma es que no se ha dotado a los ciudadanos de la ayuda necesaria para que hagan un uso responsable de las urgencias. Van al hospital, preocupados y desconocedores. Por eso, hay que buscar una herramienta que se apoye ineludiblemente en dos pilares: tecnología y educación ciudadana. Educación, para que el ciudadano, antes de convertirse en paciente, conozca que hay otros recursos y cómo funcionan. Y tecnología para facilitar el acceso a estos niveles de asistencia alternativa o previa. Es decir, informar y encauzar el flujo hacia recursos no hospitalarios de forma sencilla.

Pero además, la aplicación haría un pre-triaje, una clasificación que les aconseje qué deben hacer en el momento en que tengan determinados síntomas. El planteamiento es más ambicioso y contempla integrar en una segunda fase, otros recursos como la consulta online o los chatbots (conversaciones con robots que criben las no urgencias aportando una solución alternativa). La tecnología lo permite, insistimos, y si es posible y nos interesa a todos, ¿por qué no intentarlo?

Por eso, hay que buscar una herramienta que se apoye ineludiblemente en dos pilares: tecnología y educación ciudadana.

Teníamos ya la necesidad bien definida, respaldada con muchas cifras; nos habíamos estudiado abundante documentación sobre los sistemas de triaje más extendidos, empezando por el Triaje de Manchester [2] y especialmente el Sistema Español de Triaje [1]. Teníamos también la experiencia en el desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles en el campo de la salud, algunas de ellas con mucho éxito: la app Guía de soporte vital avanzado obtuvo el premio Aspid de Plata en la categoría de “Medical Marketing, Servicios científicos prestados a profesionales”; y la aplicación de imagen médica 3D Anatomed, logró el reconocimiento internacional en los Rx Club Show de Nueva York.

Con nuestra propuesta bien formulada y el optimismo como bandera, acudimos al concurso de ideas, celebrado a principios de mayo en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, para dos de las categorías disputadas, con el patrocinio de Cerner, por un lado, y de Sandoz y la Sociedad Española de Reumatología, por otro. Y allí nos encontramos con otras 22 ideas de todo tipo, marcadas por un denominador común: el ingenio. Parece increíble que aún exista espacio para idear aplicaciones que faciliten la práctica profesional o el bienestar de los enfermos, en un mundo plagado de soluciones tecnológicas. De hecho, en el mercado hay más de 200.000 aplicaciones para móviles enfocadas a la salud y el bienestar físico, para pacientes con todo tipo de patologías y para profesionales. Las hay buenas y menos buenas, pero muchas de ellas han tenido descargas limitadas o una vida muy corta.

El evento convocado por AIES (Asociación de Investigadores en eSalud) y la agencia COM Salud, pretende incidir en una de las causas de que algunas aplicaciones sin duda interesantes obtengan unos pobres resultados. Y es que muchas veces han sido ideadas por programadores informáticos sin el suficiente asesoramiento científico, y otras han sido planteadas por profesionales sanitarios aficionados a la tecnología pero sin el adecuado desarrollo técnico. Y en la mayoría de las ocasiones, se ha pasado por alto la voz de los pacientes o la experiencia de usuario. El objetivo del Hackathon de Salud es poner en contacto y provocar un intercambio de profesionales sanitarios, programadores informáticos y pacientes. Lo más interesante de la cita, al menos para nosotros, es la diversidad, tanto de los proyectos presentados, con enfoques y objetivos diferentes, como de los participantes: ingenieros, programadores, médicos, estudiantes y asociaciones de pacientes.

En el salón de actos de Maternidad del Gregorio Marañón se expusieron todo tipo de apps: ejercicios para enfermos de Alzheimer, cuestionarios para analizar la evolución de la diabetes, información sobre alimentación para bebés, control del paciente el tiempo real, acceso directo a la historia clínica, interacciones farmacológicas, diagnóstico de la apnea del sueño o adherencia a los tratamientos de cáncer, entre otras. Incluso en la categoría centrada en las enfermedades reumáticas, las soluciones propuestas apuntaron en distintas direcciones: dispositivos y herramientas para aplicar calor para aliviar el dolor; para valorar el estado del paciente; para ponerle en contacto virtual con su médico; para aprender y educar al tiempo o para identificar los 3.000 subtipos del síndrome de ehlers-danlos. La gran mayoría merecerían el apoyo necesario para hacerlas realidad, y todas encerraban innegable interés.

Para el equipo de Inneva Pharma, confrontar nuestra idea y participar en ese intercambio era ya una experiencia suficiente. La sorpresa fue que, nuestra exposición de cinco minutos consiguió convencer al jurado multidisciplinar, que la seleccionó como ganadora. Toda una satisfacción, que nos animó a desarrollar la propuesta de cara a la fase final del concurso, en junio. Un nuevo reto.

3. De la teoría al código

Lo que era una idea debía convertirse en un prototipo en el Hackathon Nacional de Salud. Los gráficos que justificaban la necesidad debían plasmarse en una solución en forma de pantallas. Y además, había que incluir un estudio de cómo se medirán los beneficios de la aplicación en diferentes plazos. La aplicación “Urgencia responsable” se convertiría de esta manera en la app “T-Urge”, que es el nombre con el que decidimos bautizarla.

Por descontando, la aplicación debía ser multiplataforma, responsive, para una correcta visibilidad en todo tipos de dispositivos; y con un buen diseño en cuanto a usabilidad, dado que uno de sus objetivos fundamentales es facilitar la comunicación en casos de urgencia. La interfaz además, debía ser atractiva e intuitiva, para mejorar la experiencia del usuario.

Figura 5. Uno de los momentos del desarrollo del prototipo de “T – Urge”.

En el Hackathon Nacional de Salud debíamos hacer una demostración funcional del prototipo sobre el entorno de prueba proporcionado por Cerner, el patrocinador del premio en la categoría a la que optábamos. Mantuvimos una sesión técnica de asesoramiento para conocer el Cerner Development Program, el sandbox facilitado, y las características de esa base de datos de pacientes-tipo que tendríamos que conectar con nuestra app. Profundizamos en el conocimiento de la plataforma SMART FHIR, que define el protocolo para integración de la comunicación sanitaria y que pretende ser un estándar en el año 2018. Hay que destacar en este punto que uno de los pilares de la propuesta es que la app esté conectada con la historia clínica electrónica, para extraer datos en los que se pudieran basar las notificaciones saludables que llegarían al usuario y las recomendaciones en el caso de empeoramiento de los síntomas.

Las tecnologías propuestas por los estándares de base eran HTML5, JavaScript, OpenID y Oauth2 para interacción con la plataforma SMART, y REST Web Services para la interacción con la historia clínica electrónica mediante HL7 FHIR sobre XML o JSON. Optamos por el HTML 5, reforzando nuestro equipo en el hackathon con un desarrollador conocedor de este lenguaje.

4. “T-Urge”, pantalla a pantalla

La aplicación, según la diseñamos, se abre con una pantalla en la que se registra el usuario, y todos los usuarios adicionales que se quiera. La idea es que una persona pueda tener en la app los datos de toda la familia y personas que conviven, niños o mayores, que se introducen con una de las siguientes opciones: número de tarjeta sanitaria, número de historia clínica electrónica, o bien un sencillo cuestionario para conocer la edad, sexo, intervenciones a las que ha sido sometido, medicación habitual o su condición de fumador o no, entre otras cuestiones.

Figura 6. Diseño de las pantallas de la aplicación “T – Urge”.

En la app se recibirían periódicamente mensajes adaptados para el tipo de usuario, como por ejemplo, información semanal sobre la concentración de polen en el caso de un alérgico o vídeos con consejos saludables. De esta manera se cubre el objetivo de educación para la salud y se promueve que el usuario la consulte periódicamente.

Además de las notificaciones, en la primera pantalla existe un botón para pulsar en caso de urgencia, tanto de un usuario registrado, como una persona que circunstancialmente se encuentre cerca del propietario del dispositivo. Pensemos, por ejemplo, en que presenciamos el desvanecimiento de un anciano en la calle. Después, aparece un cuestionario muy breve para poder determinar, dependiendo del historial del paciente y de los síntomas que se aprecien en ese momento, el nivel de urgencia y gravedad. Para la demostración práctica en el Hackathon preparamos este formulario con el protocolo de diagnóstico de la crisis de asma en Pediatría, basado en cinco preguntas.

Figura 7. Imagen del cuestionario de valoración de la urgencia y opciones ofrecidas por la app.

La respuesta de la app, según nuestro planteamiento, ofrecería las recomendaciones de distintos recursos a los que podría recurrir el personal de enfermería, facilitando el contacto directo también con recursos extrahospitalarios: el teléfono 061 para consultar dudas con un profesional sanitario, la solicitud de cita previa con el médico de cabecera o pediatra, un geolocalizador del centro de salud con horario de 24 horas más cercano, y en una segunda fase, recursos como la consulta online o el chatbot.

5. Medición del impacto

En la concepción de la app se tuvieron en cuenta muchas cuestiones adicionales, como que fuera una solución innovadora y se basara en una idea original que no existiera. Efectivamente, entre las apps disponibles en el mercado, existen algunas destinadas a facilitar a los profesionales sanitarios las decisiones de triaje y otras ayudan al usuario en la comunicación de una emergencia. Pero no existe una que combine la educación, el acceso rápido y la orientación sobre dónde acudir ante determinados síntomas. También es importante para nosotros que la solución se pueda incorporar de forma coherente a la práctica clínica; que mejore la asistencia en términos de calidad, seguridad y obtención de resultados. Y finalmente planteamos, como se pedía en las bases del evento, la manera de medir el beneficio que aporta, tanto al paciente, como a los profesionales y al sistema sanitario.

El objetivo, como ya hemos dicho, es alterar el flujo de los usuarios a los recursos asistenciales en caso de urgencia, aumentando el número de consultas en la Atención Primaria (actualmente en un 26.5%) y en llamadas telefónicas al 112 y al 061 (un 6.7%), reduciendo en cambio el 20.7% que son atendidos en los hospitales. Por eso el Informe anual del Sistema Nacional de Salud [7], de donde se han obtenido estas cifras, sería uno de los marcadores.

En la concepción de la app se tuvieron en cuenta muchas cuestiones adicionales, como que fuera una solución innovadora y se basara en una idea original que no existiera

Del mismo modo, el análisis de beneficios tomaría datos sobre el tiempo de espera y percepción de la atención recibida en urgencias hospitalarias del Barómetro Sanitario que cada año elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Esos serían otros dos marcadores de los resultados, dado que se persigue reducir las esperas prolongadas y aumentar la satisfacción del paciente.

No podemos dejar de pensar que, además de en la red pública, nuestro proyecto podría también desarrollarse en la sanidad privada. Con las adaptaciones pertinentes, se podría aplicar en una compañía aseguradora o en un grupo de centros médicos, para mejorar el flujo asistencial y ayudar a la toma de decisiones de los pacientes.

6. Una experiencia intensa

Nuestra participación en el evento supuso unas cuantas reuniones preparatorias y, sobre todo, dos jornadas muy intensas en las instalaciones de la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología (ESNE) de Madrid. Todo para dar forma a un prototipo que pudiera mostrar la ambiciosa idea que el equipo de Inneva Pharma planteaba.

El trato con los participantes, cargados de entusiasmo; las indicaciones de los mentores, expertos en diferentes campos; y la relación con miembros de jurado y patrocinadores son los ingredientes que convirtieron esta aventura en fascinante. Las charlas sobre accesibilidad, seguridad de los datos, presentaciones eficaces o aspectos legales enriquecieron la experiencia, sin olvidar la dedicación del equipo de la organización, pendiente de cada detalle y de cada necesidad de los participantes. En resumen, un ambiente quizá un poco loco, pero con muy buen rollo.

Figura 8. Rocío Molina y Javier Regueiro presentan el prototipo en el Hackathon Nacional de Salud.

Finalmente, tras muchos nervios y una frenética recta final en la que los obstáculos técnicos parecían haberse conjurado en contra, conseguimos presentar en seis minutos la propuesta de app “T – Urge”, mostrar en acción varias funcionalidades del prototipo y exponer los beneficios que supondría para pacientes, profesionales y Administración. Prueba superada. Nos quedó una gran satisfacción por el trabajo bien realizado, cuidando también el diseño y la comunicación sobre el escenario, que dejaba la propuesta a la altura de soluciones de mucho nivel e ingenio.

Nuevamente hubo final inesperado. La propuesta de Inneva Pharma convenció más allá de la categoría a la que se presentaba, la de mejor app integrada con la historia clínica electrónica, y obtuvo el Premio General al mejor desarrollo, programa, app o videojuego de entre todos los proyectos finalistas presentados por los participantes, más de una treintena. Según el jurado, la utilidad de la solución, su grado de innovación, su complejidad técnica y el valor aportado para los profesionales de la salud o los pacientes, decantaron el fallo. Se valoró que el proyecto ayuda a mejorar la asistencia sanitaria, fomenta la educación en hábitos saludables de la población, facilita la práctica y formación de profesionales sanitarios, mejora la calidad de vida de los pacientes y sus familiares, y favorece la adhesión terapéutica de los pacientes, el autocuidado y el manejo de su enfermedad. Estos mensajes finales y el reconocimiento de los expertos suponen un gran aliciente para nuestro equipo, siempre embarcado en nuevos retos.

Referencias

[1] A. Casillas Ríos. “El Sistema Español de Triaje en urgencias”. Publicaciones didácticas, n.20, pp. 92-95, diciembre de 2011.

[2] A. I. Souto-Ramos. “Aclaraciones sobre los sistemas de triaje en urgencias. El sistema de triaje de Manchester”. Enfermería Clínica, vol. 18 núm. 05, 2008.

[3] CIS. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Dirección General de Salud Pública Calidad e Innovación. “Barómetro Sanitario 2016”. Estudio nº 8816, 2016.

[4] Defensor del Pueblo. “Las urgencias hospitalarias en el Sistema Nacional de Salud derechos y garantías de los pacientes”. Enero de 2015.

[5] J. Gómez Jiménez, M. Torres trillo, J. López Pérez y L. Jiménez Murillo. Sistema Español de Triaje (SET). Ed. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES); 2004.

[6] Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. “Indicadores Hospitalarios. Evolución 2010-2014”. < Descargar PDF>. Último acceso: 9 de febrero de 2018.

[7] Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. “Informe anual del Sistema Nacional de Salud 2015”, 2015.

Notas

Página web del II Hackathon nacional de salud. <http://laesalud.com/hackathonsalud/>. Último acceso: 9 de febrero de 2018.

Página web del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Uso adecuado de los servicios sanitarios. <http://www.msssi.gob.es/campannas/campanas10/serviciosSanitarios/atencion-hospitalaria.html>. Último acceso: 9 de febrero de 2018.

Página web de la Asociación de Investigadores en eSalud. <http://aiesalud.com/>. Último acceso: 9 de febrero de 2018.

Página web de la Agencia COM Salud.<http://comsalud.es/>. Último acceso: 9 de febrero de 2018.